Una mañana, al arrodillarme para orar, mi hijo de 5 años de edad se arrodilló junto a mí y me dijo: “Madre, enséñame a hacer esto”. En ese momento, pude entender el gozo de que Jesús experimentó cuando sus discípulos le dijeron: “Señor enséñanos a orar”.
Jesús, intencionalmente, le enseñó a sus discípulos a orar mediante el ejemplo, la instrucción y la experiencia. Durante los momentos de oración familiares podemos enseñarles intencionalmente a nuestros hijos a orar, tal como Jesús lo hizo.
Enseñe Mediante El Ejemplo
Establezca momentos de oración. Sea fiel a su tiempo de oración diaria, y tenga tiempos regulares de oración familiar. Ya sea en la mañana, antes de que los hijos salgan a la escuela, a la hora de comer, durante el altar familiar o antes de irse a dormir. Mencione a sus hijos por nombre en la oración. Cuando lo hacemos y afirmamos su valor antes nuestros ojos, y a los ojos del Padre Celestial.
Enseñe Mediante El Ejemplo
He aquí algunas sugerencias para implementar durante los tiempos de oración familiar, las cuales le ayudarán a enseñarles intencionalmente a sus hijos a orar.
Establezca un modelo de Oración
Un modelo de oración es mejor que una oración memorizada, porque el permite al niño expresarle a Dios su propio sentir.
“Los Cinco dedos de la Oración”, adaptado del libro Teaching Our Children to pray (Enseñando a Nuestros Hijos a Orar), por Susan Lingo, es modelado según la oración que Jesús les enseñó a sus discípulos
Dedo 1: Dirigiéndose a Dios.
Dedo 2: Albándole y Dándole Gracias.Dedo 3: Pidiéndole.
Dedo 4: Alabándole.
Dedo 5: En su nombre (Juan 16: 23).
Tambien enseñales Etiquetas de Oración
Keith Wooden, en el libro Teaching Our Children to Pray (Enseñando a Nuestros Hijos a Orar), sugiere enseñarles etiqueta en la oración usando las siguientes historias bíblicas:
Tener consideración por los demás: Lucas 9: 46-48
Pedir con cortesía, diciendo “por favor”: Mateo 15: 21-28
No ser demasiado exigente: Lucas 7: 1-10
Dar gracias: Lucas 17: 11-19
Enseñándoles mediante la Experiencia
“. Para que nuestros niños puedan saber cómo orar, necesitan experimentarla. ¿Cuáles oportunidades puede darles para que experimenten la oración?.
Oraciones breves.
Quizás sus hijos se encuentren con una persona deambulante, un enfermo, un incapacitado o una persona triste – anímeles a que hagan una oración breve para que Dios bendiga a esa persona.
Oraciones de bendición.
Bendecir a alguien significa pedirle a Dios que le muestre su favor a esa persona. Una manera para hacer esta oración es imponiéndole las manos a la persona mientras oramos. Invite a los niños a hacer oraciones de bendición sobre cada miembro de la familia cuando salgan del hogar, o en ocasiones especiales
Ore con las noticias en mente.
Durante el tiempo de oración familiar, lea las noticias del día. Pídales a los niños que dibujen un círculo verde alrededor de las noticias por las cuales puede alabar a Dios y un círculo rojo alrededor de las noticias por las cuales deben orar. Entonces, oren juntos, alabando a Dios o pidiéndole ayuda por cada noticia circulada.
Ore por el Mundo.
Infórmese regularmente sobre una nación ubicada en “la ventana 10/40” durante los momentos de oración familiar. (El libro You Can Change the World “Tú Puedes Cambiar al Mundo”, escrito por Jill Jhonstone, es una guía excelente). Anime a sus hijos a que oren por la necesidad de los niños de esa nación. Kathy Creasy.
MATRIMONIO
El que dos personas se unan para convertirse en una es una unión maravillosa y misteriosa. Sin embargo, no se trata de dos personas. Un matrimonio exitoso conlleva...
“… cordón de tres dobleces no presto se rompe”
(Eclesiastés 4:12)
Dios también participó en el voto de compromiso que los unió en una “sola carne”. Él desea ser parte de la relación de ambos.
Permita que sus abrazos le arropen – en fortaleza durante los momentos difíciles y en celebración durante los momentos buenos.
Dentro de este círculo de tres – es un lugar seguro.
HOGARES ROTOS
HOGARES DESTRUIDOS
Ha escuchado a parejas decir: “¿Sería mejor que nuestros hijos no tuvieran que vivir en este hogar sin armonía; estarían mucho mejor si nos divorciáramos?”.
Los estudios han probado lo opuesto. En casi todos los casos (excepto donde haya ocurrido abuso), sería mejor que los niños vivieran en un hogar que no ha sido roto por el divorcio – aun en un hogar donde hayan desacuerdos entre la pareja – en vez de tener que experimentar la crisis del mismo.
El divorcio invariablemente tiene un efecto negativo en los niños, no solo en el proceso sino a través de sus vidas.
Los estudios muestran que:
El cincuenta por ciento de los niños que han experimentado la ruptura de un hogar tienen problemas emocionales significantes en la adultez. Estos problemas incluyen: temores, enojo, problemas de auto- estima, y sentimientos de desconfianza.
Virtualmente todos los niños de parejas divorciadas experimentarándepresión en algún momento de sus vidas.